*Narra Melissa*
-Vamos, eso es, dámelo todo!-gritó Louis.
-Lou por favor, no está mirando todo el mundo!-dije irritada.
Estábamos bajo la torre Eiffel y Lou estaba obsesionado con sacarme fotos.
-No seas pesada y pósame bien.-rió mientras jugueteaba con mi Canon nueva, un regalo antes de irse, para que me sacase fotos y se las fuese enviando día a día, para ver como "crecía".
-Ya lo intento, pero me pones nerviosa.
-¿Por mi increíble trasero o mi físico perfecto?
A nuestro lado había varios turistas ingleses con calcetines sobre las chanclas de playa que nos miraban frunciendo el ceño. Sinceramente horripilante.
-Me inclino más hacia tu trasero.
-¡Lo sabía! ¡En el fondo eres una viciosilla Melissa!
-Ala, ala, no será para tanto.-me carcajeé.
-Pues sí que lo es.-susurró abrazándome.-Pero me encanta.
Me aparté sonriendo. Cogió mi cintura con sus manos y me besó apasionadamente.
-¿Volvemos al hotel?
-Ni de broma, aún hay que ir a Louvre.
-Está bien.-bufó.
Tiré de su mano y caminamos hacia el museo. Durante todo el camino no dejó de quejarse y ponerme mala cara. Llegamos a la puerta y se sentó en el suelo como un niño pequeño.
-¡Louis!¡Que llevas los pantalones blancos!
-No quiero entrar.-roñó.
-Sólo serán unos minutos.-dije intentando levantarle.
-Eso dijiste cuando fuimos de compras y estuvimos toda la tarde.
-¡Eran bolsos de Channel!
-Ni que fuese tan difícil decidirse hija mía.
Puse los ojos en blanco mientras daba suaves golpecitos en el suelo con la punta de los pies.
-¿Piensas quedarte mucho tiempo ahí tirado?
-Depende.
-¿De qué?
-De sí tenemos que entrar o no.
Conté mentalmente hasta diez e inspiré con fuerza.
-Haz lo que quieras. Ya me voy a ver a la Moña Lisa.-dije enfurruñada.
Atravesé la puerta sin mirar atrás. Lou no me siguió, pero tampoco lo esperaba. Nada más entrar una solícita recepcionista me hizo pagar la entrada.
-Además puede usar la guía individual del museo.-sonrió tendiéndome un extraño aparato con cascos.
-No hará falta, pero gracias.-respondí en un francés bastante fluido.
Después de dar un par de vueltas llegué hasta la Mona Lisa. Me quedé embobada mirándola como diez minutos, cuando unos brazos rodearon mi cintura.
-¿Quién....?
-¿Estas enfadada?¿Me quieres?-preguntó Lou con voz infantil.
Negué con la cabeza y sentí como una sonrisa enorme se le pintaba en la cara.
-¿No me quieres?
-No. No te quiero nada, pero nada de nada.-reí retorciéndome entre sus brazos, hasta quedar frente a el.
-¿Me das un besito?
-No. Estas castigado sin besos.
-¿Por qué?
-Por la escenita que me montaste antes.
-¿Y si te lo compenso?
-Eso me gustaría verlo.
Cogió mi mano y tiró de mi hacia la salida. La recepcionista nos sonrió con cariño al pasar. Atravesamos un par de calles y llegamos hasta los Campos Elíseos. Cerca de la base de la Torre Eiffel había una manta de cuadros rojos con ña cesta de rafia marrón encima.
-¿Y esto?-pregunté divertida.
-Ya veras.-dijo sonriendo con ternura.
Me cogió en brazos y cargó conmigo hasta sentarme sobre la manta. El hizo lo mismo mientras sacaba de todo de la cesta: sándwiches vegetales, croissants con queso Philadelphia, frutas y unas cupcakes con zanahorias. Sonreí impresionada.
-¿Qué te parece?
-Que te lo has trabajado de lo lindo.
-Por ti esto no es nada.
Comimos entre risas, escuchando música francesa y viendo el atardecer. Después de comerme las cupcakes estaba llenísima. Me acosté sobre la manta para reposar un poco, pero enseguida se me unió Lou, colocando su cabecita sobre mi estómago.
-¿Estaba todo a tu gusto?
-Por supuesto.
-Pues aún falta lo mejor.-rió divertido.
Encendió las altavoces de su iPod, poniendo "Michelle", una de mis canciones favoritas.
-¿Me concedes este baile?
Sonreí asintiendo. Rodeé su cuello con mis brazos y bailamos lentamente. Íbamos a besarnos cuando los aspersores se pusieron en marcha, regándonos como a dos lechugas.
-¿Te importa mojarte?-preguntó con picardía.
-¿A tu lado? Jamás.-susurré antes de besarle.
domingo, 21 de abril de 2013
miércoles, 10 de abril de 2013
Thirty-seven
*Narra Carlota*
En cuanto llegamos a Roma no paré de saltar y abrazar a Harry, que sonreía a mi lado. Cogimos las maletas y un montón de fans empezaron a perseguirnos y a pedirle fotos y autógrafos a mi pequeño. No pude evitar reírme y esperarle, pero aún así no soltaba mi mano.
Íbamos a irnos cuando una niña, apenas debería de tener siete años, se acercó a Harry y tiró de su chaqueta.
-Hola...
-Hola pequeña.-dijo agachándose a su lado.-¿Como te llamas?
-Jackie.
-Un nombre muy bonito.
-¿Me puedo sacar una foto con vosotros?-susurró.
-Un nombre muy bonito.
-¿Me puedo sacar una foto con vosotros?-susurró.
Me miró interrogante y asentí divertida.
-¿Eres la novia de Harry?-me preguntó.
-Sí, soy la novia de Harry.
-Es muy guapa.-sonrió con los ojos brillantes.
-¡Jackie! ¡Ya es hora!-exclamó alguien.
Sacamos la foto y salió corriendo junto a dos adultos que la cogieron en brazos.
Sacamos la foto y salió corriendo junto a dos adultos que la cogieron en brazos.
-Lo siento. No nos dejan ni en vacaciones.
-No pasa nada. Era adorable. ¿Vamos?
Durante los cinco primeros días no paramos ni un segundo, ni de día ni de noche. El sábado decidimos ir a Roma. Hacía un día realmente bonito y soleado.
Harry no paraba de sacarme fotos. Y llevábamos más de mil en los cinco primeros días.
-Harry, me estresas mucho. Voy a quitarte la cámara.-reí.
-Esque estás preciosa. Se buena y déjame una más.
-¿Prometido?-dije haciendo un puchero.
-Prometido pequeña.
Y como me prometió, cuando acabamos fuimos a comer cerca del Vaticano.
-Carino, hoy por la tarde... ¿Bajamos a las catacumbas?
-Em... Si te apetece...-dijo dubitativo.
-¿No quieres?
-Si si.-susurró acariciando mi mejilla.-Siempre que no tengamos que bajar mucho.
-No bajaremos mucho. ¿Quieres?-pregunté levantando mi cucharilla con un trozo de tartaletta de frutas.
-Por supuesto... ¡Está buenísima!
-Me alegro de que te guste.
Pagó y fuimos cogidos de la mano hasta la entrada de las catacumbas.
Cogimos las entradas y seguimos al guía. Íbamos por el equivalente al -3 cuando Harry agarró mi cintura y apoyó la cabeza en mi hombro.
-¿Hazza...?
-Me cuesta respirar...-susurró.
Instantáneamente me di la vuelta y le abracé con fuerza. Escondió la cabeza en mi cuello y aspiró mi colonia para calmarse.
-¿Por qué no me lo dijiste...?
-Se te veía muy entusiasmada...
-Si me lo hubieses dicho ni siquiera te lo habría mencionado.
Seguí abrazándole y avisé a la guía de que subíamos. Ya arriba me fijé en lo pálido que estaba. Caminamos cogidos de la mano rumbo al hotel. La tensión se podía palpar en el aire.
-Siento mucho haberte estropeado esto...
-No lo has echo.
-Sí, y lo siento mucho.
-¡Harry! Deja de decir estupideces. Eres una de las personas más importantes de mi vida.-grité.-Nunca vas a estropear nada. Así que deja de comportarte como un niño pequeño.
-Como quieras.-dijo soltando mi mano.
Seguimos andando en silencio. Intenté contener las lágrimas todo el tiempo posible. Odio que me vean triste, sobre todo el.
-Me voy a duchar.-dijo entrando en el baño.
-Claro.-susurré.
Me senté en la cama y gruesos lagrimones salieron de mis ojos. En eso salió Harry del baño. Escondí la cara entre las manos.
-Sabes donde pu... ¿Carlota?
-¿Si?-dije restregándome la manga sobre los ojos.
-¿Pequeña? ¿Estabas... llorando?
-No, acabo de...-posó sus labios sobre los míos y ambos caímos sobre la cama.
-No te creo.-susurró. Volvió a besarme, pero no podía evitar seguir llorando. Le seguí abrazando con fuerza.-No llores mi vida...
-¿Estás enfadado?
-¿Qué?-me miró desconcertado.-En absoluto. Estaba enfadado conmigo mismo, pero... Ya deberías saber que es imposible que me enfade contigo.
-Te quiero.-susurré bajito y envolví su cintura con mis piernas. El limpió de mi mejilla todo rastro de lágrimas.-Mucho.
-Eres realmente increíble.-rió. ¿Bajamos a cenar ya o aún es pronto?
-Aún es pronto. ¿Tu no estabas duchándote?
-En realidad... Estaba a punto de bañarme.-contestó levantándome. Caminó hacia el baño con mis piernas enroscadas alrededor de su cintura y sus manos en mi trasero.-¿Me ayudas a enjabonarme?
-¿Tengo otra opción?
Pareció meditarlo unos segundos.
-¡No!-exclamó antes de que nos empezáramos a desvestir.-¿Quieres...?
-Eso ni se pregunta-.sonreí.
Harry no paraba de sacarme fotos. Y llevábamos más de mil en los cinco primeros días.
-Harry, me estresas mucho. Voy a quitarte la cámara.-reí.
-Esque estás preciosa. Se buena y déjame una más.
-¿Prometido?-dije haciendo un puchero.
-Prometido pequeña.
Y como me prometió, cuando acabamos fuimos a comer cerca del Vaticano.
-Carino, hoy por la tarde... ¿Bajamos a las catacumbas?
-Em... Si te apetece...-dijo dubitativo.
-¿No quieres?
-Si si.-susurró acariciando mi mejilla.-Siempre que no tengamos que bajar mucho.
-No bajaremos mucho. ¿Quieres?-pregunté levantando mi cucharilla con un trozo de tartaletta de frutas.
-Por supuesto... ¡Está buenísima!
-Me alegro de que te guste.
Pagó y fuimos cogidos de la mano hasta la entrada de las catacumbas.
Cogimos las entradas y seguimos al guía. Íbamos por el equivalente al -3 cuando Harry agarró mi cintura y apoyó la cabeza en mi hombro.
-¿Hazza...?
-Me cuesta respirar...-susurró.
Instantáneamente me di la vuelta y le abracé con fuerza. Escondió la cabeza en mi cuello y aspiró mi colonia para calmarse.
-¿Por qué no me lo dijiste...?
-Se te veía muy entusiasmada...
-Si me lo hubieses dicho ni siquiera te lo habría mencionado.
Seguí abrazándole y avisé a la guía de que subíamos. Ya arriba me fijé en lo pálido que estaba. Caminamos cogidos de la mano rumbo al hotel. La tensión se podía palpar en el aire.
-Siento mucho haberte estropeado esto...
-No lo has echo.
-Sí, y lo siento mucho.
-¡Harry! Deja de decir estupideces. Eres una de las personas más importantes de mi vida.-grité.-Nunca vas a estropear nada. Así que deja de comportarte como un niño pequeño.
-Como quieras.-dijo soltando mi mano.
Seguimos andando en silencio. Intenté contener las lágrimas todo el tiempo posible. Odio que me vean triste, sobre todo el.
-Me voy a duchar.-dijo entrando en el baño.
-Claro.-susurré.
Me senté en la cama y gruesos lagrimones salieron de mis ojos. En eso salió Harry del baño. Escondí la cara entre las manos.
-Sabes donde pu... ¿Carlota?
-¿Si?-dije restregándome la manga sobre los ojos.
-¿Pequeña? ¿Estabas... llorando?
-No, acabo de...-posó sus labios sobre los míos y ambos caímos sobre la cama.
-No te creo.-susurró. Volvió a besarme, pero no podía evitar seguir llorando. Le seguí abrazando con fuerza.-No llores mi vida...
-¿Estás enfadado?
-¿Qué?-me miró desconcertado.-En absoluto. Estaba enfadado conmigo mismo, pero... Ya deberías saber que es imposible que me enfade contigo.
-Te quiero.-susurré bajito y envolví su cintura con mis piernas. El limpió de mi mejilla todo rastro de lágrimas.-Mucho.
-Eres realmente increíble.-rió. ¿Bajamos a cenar ya o aún es pronto?
-Aún es pronto. ¿Tu no estabas duchándote?
-En realidad... Estaba a punto de bañarme.-contestó levantándome. Caminó hacia el baño con mis piernas enroscadas alrededor de su cintura y sus manos en mi trasero.-¿Me ayudas a enjabonarme?
-¿Tengo otra opción?
Pareció meditarlo unos segundos.
-¡No!-exclamó antes de que nos empezáramos a desvestir.-¿Quieres...?
-Eso ni se pregunta-.sonreí.
lunes, 1 de abril de 2013
Thirty-six
*Narra Harry*
Cogí el coche y llegué enseguida a nuestra casa. Los chicos estaban sentados alrededor de la mesa mientras Liam cocinaba.
-¡Hazza, llegaz tafde!-exclamó Niall con la boca llenísima.
-Cariño, ¿me estás engañando con otra? ¡Estoy preparado para la verdad!-gritó Louis poniendo una mano teatralmente sobre el pecho.
-Claro que te está poniendo los cuernos.
-Liam... ¿Eso es lo que creo que es?
-Si crees que es un mandilón de cocina con volantes sí, así es.
-Pareces mamá oso.
-Mafma ozfo, quiedo maf.
-Niall, no hables con la boca llena.-le regañó.
-Si mami.-rió nada más tragar.
-Santa paciencia la de Noelia.-dijoZayn.
-¡Pues me ama mucho! ¡Y yo a ella!
-Nadie quiere a su novia más que yo.
-Mentira. Ese ese soy yo sin dudarlo Liam.
-Sorpréndeme con el por qué.
-Ya lo verás en su momento.-dije haciéndome en misterioso.
-¿A que hora cogéis el vuelo?-preguntó Lou.
-A las seis de la mañana, como Liam y Rose.
-Lía y yo a las nueve, como Niall y Noelia.
-¡Y como siempre Boo Bear gana! Meli y yo a las diez.-dijo con aire triunfante.
Cuando acabamos de comer subimos a preparar las maletas. El viaje era algo tan improvisado que casi no teníamos ni tiemo. Cuando acabamos cogmos nuestros coches y volvimos a la casa de las chicas. Justo aparcamos y salía Lía por la puerta.
-Hola chicos. Tengo que comprar una cosas. Portaos bien y no rompáis nada.
-¡Espera te acompaño!
-¿Ahora entiendes de bañadores?-rió.
-Si los llevas puestos tu sí.-dijo antes de besarla y coger su mano.
-Te quiero, te quiero, te quiero.
-¿Estan las demás dentro?
-Sí. Ah Niall, Noe compró dunuts glaseados.
-¡Noe! ¡Tu amado hallegado!-gritó mientras entraba por la puerta.
Entramos en la cocina y estaban todas sentadas al rededor de la mesa tomando café y cupcakes. De os donuts, Niall y Noelia no había ni rastro.
-¿Café?-preguntó Melissa.
-Yo no. Yo te quiero a ti.-dijo Lou abrazándola por detrás y besando su cuello.
-¡Para que me haces cosquillas y se me va a caer!
-Toma una silla Liam.
-¿Y yo qué?¿Me dejáis de pie?-dije poniendo cara de perrito mojado.
-Ven aquí tonto. Te dejo sentarte si luego me coges en el colo.-sonrió mi pequeña.
-¿No sería mejor irnos al salón?
Negó con la cabeza y besó mi mejilla.
-¿Tienes la maleta preprada?
-Si, pero está arriba.
-Vete a por ella que hoy duermes en mi casa. Mañana nos tenemos que levantar a las cinco.-susurré contra su hombro.
Dio un pequeño saltito y corrió hacia las escaleras.
-Y vosotros ya podíais ir parando ¿no?-exclamó Melissa mirando a Liam y a Rose, que se besaban apasionadamente.
-Perdón.-dijeron poniendo cara de pena.
-Aaaawww que adorable que es mi Rosita.-rió Lou mientras le tiraba de un moflete.
-No me llames así BooBear.
Por suerte bajó Carlota con la maleta y pudimos dejarles seguir haciendo el burro.
-¿Vamos?
-Claro que sí pequeña.-susurré antes de besarla.-¡Pero esto pesa una barbaridad!
-Me voy a reír como te de exceso de peso.-dijo Lou maliciosamente.
-¡Que va! La mía es más grande.-exclamó Melissa haciendo que cerrara la boca y boquease como un pez fuera del agua.
-Nos vamos. Despedíos de Noe y Niall por nosotros.-dijo mientras les abrazaba.
-¡Cuídanosla!-gritaron antes de que cerrara la puerta.
Cogí el coche y llegué enseguida a nuestra casa. Los chicos estaban sentados alrededor de la mesa mientras Liam cocinaba.
-¡Hazza, llegaz tafde!-exclamó Niall con la boca llenísima.
-Cariño, ¿me estás engañando con otra? ¡Estoy preparado para la verdad!-gritó Louis poniendo una mano teatralmente sobre el pecho.
-Claro que te está poniendo los cuernos.
-Liam... ¿Eso es lo que creo que es?
-Si crees que es un mandilón de cocina con volantes sí, así es.
-Pareces mamá oso.
-Mafma ozfo, quiedo maf.
-Niall, no hables con la boca llena.-le regañó.
-Si mami.-rió nada más tragar.
-Santa paciencia la de Noelia.-dijoZayn.
-¡Pues me ama mucho! ¡Y yo a ella!
-Nadie quiere a su novia más que yo.
-Mentira. Ese ese soy yo sin dudarlo Liam.
-Sorpréndeme con el por qué.
-Ya lo verás en su momento.-dije haciéndome en misterioso.
-¿A que hora cogéis el vuelo?-preguntó Lou.
-A las seis de la mañana, como Liam y Rose.
-Lía y yo a las nueve, como Niall y Noelia.
-¡Y como siempre Boo Bear gana! Meli y yo a las diez.-dijo con aire triunfante.
Cuando acabamos de comer subimos a preparar las maletas. El viaje era algo tan improvisado que casi no teníamos ni tiemo. Cuando acabamos cogmos nuestros coches y volvimos a la casa de las chicas. Justo aparcamos y salía Lía por la puerta.
-Hola chicos. Tengo que comprar una cosas. Portaos bien y no rompáis nada.
-¡Espera te acompaño!
-¿Ahora entiendes de bañadores?-rió.
-Si los llevas puestos tu sí.-dijo antes de besarla y coger su mano.
-Te quiero, te quiero, te quiero.
-¿Estan las demás dentro?
-Sí. Ah Niall, Noe compró dunuts glaseados.
-¡Noe! ¡Tu amado hallegado!-gritó mientras entraba por la puerta.
Entramos en la cocina y estaban todas sentadas al rededor de la mesa tomando café y cupcakes. De os donuts, Niall y Noelia no había ni rastro.
-¿Café?-preguntó Melissa.
-Yo no. Yo te quiero a ti.-dijo Lou abrazándola por detrás y besando su cuello.
-¡Para que me haces cosquillas y se me va a caer!
-Toma una silla Liam.
-¿Y yo qué?¿Me dejáis de pie?-dije poniendo cara de perrito mojado.
-Ven aquí tonto. Te dejo sentarte si luego me coges en el colo.-sonrió mi pequeña.
-¿No sería mejor irnos al salón?
Negó con la cabeza y besó mi mejilla.
-¿Tienes la maleta preprada?
-Si, pero está arriba.
-Vete a por ella que hoy duermes en mi casa. Mañana nos tenemos que levantar a las cinco.-susurré contra su hombro.
Dio un pequeño saltito y corrió hacia las escaleras.
-Y vosotros ya podíais ir parando ¿no?-exclamó Melissa mirando a Liam y a Rose, que se besaban apasionadamente.
-Perdón.-dijeron poniendo cara de pena.
-Aaaawww que adorable que es mi Rosita.-rió Lou mientras le tiraba de un moflete.
-No me llames así BooBear.
Por suerte bajó Carlota con la maleta y pudimos dejarles seguir haciendo el burro.
-¿Vamos?
-Claro que sí pequeña.-susurré antes de besarla.-¡Pero esto pesa una barbaridad!
-Me voy a reír como te de exceso de peso.-dijo Lou maliciosamente.
-¡Que va! La mía es más grande.-exclamó Melissa haciendo que cerrara la boca y boquease como un pez fuera del agua.
-Nos vamos. Despedíos de Noe y Niall por nosotros.-dijo mientras les abrazaba.
-¡Cuídanosla!-gritaron antes de que cerrara la puerta.
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