*Narra Melissa*
Después de un rato bajaron Harry y Carlota todos sonrientes por las escaleras. Parecía que les había tocado la lotería o algo.
-Me voy unos días a la casa de Harry.-sonrió ella.
-En realidad no. ¡Es mía!-exclamó Harry echándosela al hombro, saliendo así por las puertas de la casa.-¡Nadie me la quitará!
Cuando salieron todos nos miramos unos segundos extrañados, para estallar en sonoras carcajadas.
-Esos dos están muy mal.
-Están enamorados.-rió Rose, aún desde los brazos de Liam.
-Es lo mismo.-dije poniendo los ojos en blanco.
-Ains... Como echaba eso de menos.
-¿En serio?
-Claro. ¡Ahora vámonos!-exclamó levantándose de un salto, tirándome al suelo.-Tengo que irme de compras. Rompí mis Converses blancas.
-No me fastidies que después de tanto tiempo la vas a llevar de compras.-inquirió Lía dejando respirar por segundos a un acalorado Zayn.
-Venga, que estoy sin zapatos.
-Eso es...
-Niall, vete a darme mimos a Noe.-dijo tendiéndome la mano para levantarme.
Salimos de allí en un tiempo récord. Ya estábamos en su coche antes de que asimilase todo lo que estaba pasando. Sin previo aviso los labios de Lou se apoderaron de los míos, dejándome sin aire mientras ponía la mano en mi nuca profundizándolo. Al separamos me abrazó con cariño, enterrando la cara en mi pelo, oliendo mi colonia.
-Te quiero. Muchísimo.
-Yo también. ¿En serio vamos a ir de compras?
-Sí.-rió aplaudiendo como un niño.-Luego quiero enseñarte algo.
Asentí un poco decepcionada, pero las sorpresas de Louis eran siempre muy buenas. Después de un rato llegamos a Picadilly Circus. Las fans se amontonaban para que les firmara autógrafos. Otras gritaban nuestros nombres como locas, pidiéndonos fotos juntos o por separado.
Estañamos a punto de entrar en Converse cuando una voz muy conocida me llamó.
-Meli, Meli, ¡Melissa!-gritó esa voz.
Al girarme vi la graciosa cara de Elliot, que corría a través de la multitud para acercarse. Cuando llegó me abrazó con fuerza, dándome graciosas vuelvas en el aire, haciéndome reír como una tonta.
-¡Elli! ¡Se te echaba de menos! ¿Qué tal en Manchester?
-Genial, maravilloso, superchachi.-dijo emocionado.-¿Y tu? Veo que bien...
Lo sonrió a Louis afectuosamente, aún abrazándome con fuerza contra su pecho. Cuando me soltó le estrechó la mano a Lou.
-Elliot Summer.
-Louis Tomnilson.-respondió el secamente.-Aunque creo que ya sabes quien soy.
-¡Ah si! ¡El novio de Meli!
-Y cantante de One Direction.
-Eso también.-sonrió.-Querida, me alegro de verte. Nos vemos en la uni.
-Nos vemos.-me despedí con un tierno beso en la mejilla, que
endureció el rostro de Louis.-¿Vamos BooBear?
Asintió cogiéndome de la mano con fuerza, tirando de ambos hacia la tienda.
Amo Converse, por lo que empecé a saltar de un lado a otro como una loca, tirándole a Lou miles de prendas para que se probase.
-¿Qué te parece esta camiseta?
-No me gusta el color.
-¿Y estos pantalones?
-Son muy anchos arriba.
-Em... ¿Y las Converses nuevas?
-Quiero las mías antiguas, las de color blanco.
-Está bien... ¡Aaww que tirantes más bonitos Lou!
-Ya no los uso...
-¿Por qué?
-Parezco idiota con ellos.-dijo sin mirarme.
La vena de mi cuello se empezó a hinchar peligrosamente y no pude contenerme. Le tiré lo primero que tenía en la mano, unos pantalones verde esmeralda.
-¡¿Me quieres decir que coño te pasa?!
-¡No me pasa nada!
-¡¿Entonces por qué no me haces ni caso?!
-Sí que lo hago, sólo que no me gusta lo que me enseñas.
-Louis William Tomnlinson... Adoras los tirantes y ahora me vienes con que "parezco idiota con ellos". ¿Crees que soy tonta?
-Yo no he dicho eso.
-¿Entonces? Estaba muy feliz de verte... Estábamos bien y de repente... Te pusiste así... ¿Pasó algo?
-Algo no, alguien. Te llevas muy bien con Elliot ¿no?
-¿Esto es por Elliot?-grité exasperada. Las dependientas nos miraban y cuchicheaban entre ellas.-Ahora verás.
Le tiré lo primero que pillé, unas Converses negras, otras azules, un pantalón, varias camisetas y una gorra.
-¡¿Pero qué estas haciendo?! ¡Estás loca!-gritó intentando esquivar todo, mientras las dependientas trataban de recoger las cosas del suelo.
-¡Y tu eres un cerdo insensible!
*Narra Louis*
Estábamos tan atareados en nuestra peculiar batalla que no vi entrar a Elliot en la tienda hasta que una chicas lo apartó de la línea de tiro de Melissa.
Estaba con un chico, más o menos de mi edad, cogidos de la mano y mirándose asustados, hasta que uno besó al otro para calmarlo. Me quedé de piedra.
En eso, Meli aprovechó para darme en pleno trasero con un jersey.
Me giré sobresaltado y la vi con unas plataformas.
-¡No! ¡Esas duelen mucho!-grité cubriéndome con los brazos.
-¿Melissa?-exclamó Elli en cuanto la vio, haciendo que las soltase como si quemasen.
-Em... Yo... ¡Hola!-rió con voz de niña pequeña, soltándolas como si quemasen.-¿Ese es Alec?
-Sí, este es.
-Encantada de conocerte en estas... Circunstancias...
El rió nerviosamente, mirando hacia mi.
-¿Ese es BooBoear? ¡Con el que vas a tener mini-Bears!
-Sí.-musitó sonrojándose.-Nos pilláis en medio de una crisis. Pequeñita.
-Ya... ¿Y las solucionáis así? ¿Lanzandoos ropa en una tienda de marca?-inquirió Alec.
-¡Empezó ella!
-¡Porqué eres idiota! ¡Y un celoso! ¡Yo sólo te quiero a ti!
-¡Yo también sólo te quiero a ti!
-¡¿Entonces por que te pones celoso?!
-¡Porqué eres perfecta y maravillosa! ¡Todos querían salir contigo!
-Y que más da eso... Sólo te quiero a ti...-susurré abrazándolo con fuerza, besando su cuello con cariño para calmarme.
-Perdóname Meli... En serio... No se que me pasó...
-A mi tampoco... Mira come está la tienda.-suspiré cuando abrió su abrigo y me acomodó dentro para darme calor.-Supongo que te echaba mucho de menos.
-Y yo a ti... Vete yendo para el coche... Yo veré lo que hago con este desastre.-sonrió.-En mi casa ya te doy tu regalo.
-Está bien.-sonreí besándole.
Se despidió de Alec y Elliot y salió de allí dando saltitos. ¿Cómo podía amarla tanto?
viernes, 26 de julio de 2013
lunes, 8 de julio de 2013
Forty-Three
*Narra Carlota*
Giré sobresaltada, encontrándome de frente con Harry, que me sonreía abiertamente, con sus preciosos ojos verdes muy cerca de los míos.
-Ah... Ah... Em... Yo...
-¿Carlota?
-¡Rose! ¡Trae las palomitas que esto va para largo!-gritó Melissa sentándose en el sofá con las niñas.
Yo seguía completamente anonadada, mirándolo fijamente, sin acabar de creérmelo aún.
-Chicas, esto no ha sido buena idea. Parece como ida.-dijo pasando su mano repetidas veces por mi cara.
-Harry... Es...-musité llorosa señalándolo.
-¡Qué sí! ¡Que es él tonta!-gruñó Lía metiéndose un puñado de palomitas en la boca.
De repente todo pasó muy rápido. Asimilé todo de golpe y acabé saltando sobre Harry, tirándolo en la alfombra, abrazada a él llorando de alegría.
-Harry... Estás aquí... Conmigo...-sollocé enterrando la cara en su cuello.
-Si mi amor, estoy aquí, contigo, a tu lado.-susurró el acariciando mi pelo lentamente, sentándome sobre sus piernas.-Te dije que celebraríamos tu cumple a lo grande ¿no?
-Cuando volvieses...
-Pero no te dije cuando.-rió besando mi mejilla.-Te amo ¿sabes? Aunque ahora mismo me estés poniendo una cara de tonta épica.
Miré hacia las niñas de nuevo, que miraban alternativamente a Harry y a mí, como si nuestra conversación fuese un partido de tenis.
-Aún estoy un poco extrañada.-sonreí antes de besarle apasionadamente, tirándolo de nuevo en la alfombra.
-¡Os vais a ahogar!
-¡Harry déjala respirar!
-No seáis petardas.-les riñó Rose con el dedo acusador.
Después de unos minutos conseguí calmarme y soltar a Harry, que sonreía abiertamente, recostado en la alfombra.
-Estoy muy feliz.
-Se te nota, casi me ahogas.
-Lo siento, lo siento, lo siento.-reí abrazándolo.
-Antes de darte tu regalo quiero decirle algo a las chicas. ¿Me dejas koalita?-dijo levantándome con facilidad, con las piernas enredadas en su cintura.
-Si no me sueltas, perfecto.
-¿Qué nos quieres decir Harry?-preguntó Noe cogiendo las últimas palomitas del bol.
En ese momento sonó el timbre, en el preciso momento en el que todos estábamos en silencio.
-Ahí está. Ya voy yo.-sonrió llevándonos hacia la puerta.
*Narra Melissa*
Estábamos esperando a que Harry volviese cuando por la puerta asomó la dulce carita de Niall, sonriendo todo sonrojado.
-¿Está aquí mi tortillita?-preguntó sonriendo cuando Noe se tiró en plancha sobre él.
-¡Niall! ¡¿No tenías una firma de CD's hoy?!-exclamó saltando sobre él.
-Nos hemos escapado.
-¡¿Nos?!
-Se lo estáis haciendo pasar mal chicos.
En ese momento entraron Lou, Zayn y Liam en la habitación corriendo, cogiendo cada uno a sus respectivas chicas en brazos.
-Lou...
-Estoy aquí... Estoy aquí... ¡Pero no me llores!
-Lo siento. No lo puedo evitar.-sollocé escondiendo la cara en su pecho.
-Cuando me fui no llorabas.
-¡Lo hice cuando ya estabas en al avión!
-Ala, ya llego y me gritas. Me gustabas más cuando estabas en sock.-rió dándome vueltas en el aire.-Te amo.
-Yo también.¡Pero deja de darme vueltas y bésame!
Me plantó un beso de película, dejándome parcialmente sin aire y con ganas de más.
*Narra Lía*
En cuanto Zayn me cogió en brazos me sentí flotar, como si pesase apenas unos kilos entre sus brazos.
-¡Zayn!-grité besándolo apasionadamente, tirándolo en el sofá con fuerza, apoyando las rodillas para frenarle un poco más en golpe.
-¡Una que reacciona con un poco de vida!
-Yo reaccioné con vida.-dijo Carlota apoyándose en el pecho de Harry, que ya le había dejado varias marcas en el cuello.
-Cinco minutos después.
-Lo importante es hacerlo ¿no? ¡Rosalie!
Todos nos giramos instantáneamente. Nuestra dulce, delicada y cariñosa Rose estaba en brazos de Liam, que la sujetaba como si de una princesa se tratase, jugando con unos de sus bucles mientras ella le besaba, pero de una manera que a todos nos sorprendió.
-Lía, yo también quiero...
-¿Quieres desmayaste por falta de oxígeno? Porqué a Liam poco le falta...
-¡Qué va! El cambio es muy favorable.-rió Liam jugando con Rose como si fuese una muñequita, aupándola.
-Por supuesto.-sonrió ella.
Nos sentamos todos juntos en el espacioso salón, hablando entre nosotros, pero completamente pendientes de los chicos.
-Pero no habéis contestado a la pregunta. ¿Y la firma de CD's?
-Tuvimos que cambiarla de día y hacerla antes del concierto, sino era imposible que llegásemos a tiempo para tu cumpleaños.-sonrió Harry poniendo un dedo sobre la nariz de su novia.
-Nuestra idea era que sólo volviese Harry, pero se vinieron todos.-reí jugando con el pelo de Zayn.
-Os echábamos de menos.
-¡Y Melissa es último mes no vino aún encima!
-Tenía un examen muy importante.-se defendió ella.
-¡Hablando de cosas importantes! ¡No tenemos que ir!-exclamó Harry cogiendo a Carlota y echándosela al hombro.
-Cuidado con las escaleras.-les advertí recordando la graciosa caída de Rose el día de la mudanza.-¡Alguna ya rodó por ellas!
Giré sobresaltada, encontrándome de frente con Harry, que me sonreía abiertamente, con sus preciosos ojos verdes muy cerca de los míos.
-Ah... Ah... Em... Yo...
-¿Carlota?
-¡Rose! ¡Trae las palomitas que esto va para largo!-gritó Melissa sentándose en el sofá con las niñas.
Yo seguía completamente anonadada, mirándolo fijamente, sin acabar de creérmelo aún.
-Chicas, esto no ha sido buena idea. Parece como ida.-dijo pasando su mano repetidas veces por mi cara.
-Harry... Es...-musité llorosa señalándolo.
-¡Qué sí! ¡Que es él tonta!-gruñó Lía metiéndose un puñado de palomitas en la boca.
De repente todo pasó muy rápido. Asimilé todo de golpe y acabé saltando sobre Harry, tirándolo en la alfombra, abrazada a él llorando de alegría.
-Harry... Estás aquí... Conmigo...-sollocé enterrando la cara en su cuello.
-Si mi amor, estoy aquí, contigo, a tu lado.-susurró el acariciando mi pelo lentamente, sentándome sobre sus piernas.-Te dije que celebraríamos tu cumple a lo grande ¿no?
-Cuando volvieses...
-Pero no te dije cuando.-rió besando mi mejilla.-Te amo ¿sabes? Aunque ahora mismo me estés poniendo una cara de tonta épica.
Miré hacia las niñas de nuevo, que miraban alternativamente a Harry y a mí, como si nuestra conversación fuese un partido de tenis.
-Aún estoy un poco extrañada.-sonreí antes de besarle apasionadamente, tirándolo de nuevo en la alfombra.
-¡Os vais a ahogar!
-¡Harry déjala respirar!
-No seáis petardas.-les riñó Rose con el dedo acusador.
Después de unos minutos conseguí calmarme y soltar a Harry, que sonreía abiertamente, recostado en la alfombra.
-Estoy muy feliz.
-Se te nota, casi me ahogas.
-Lo siento, lo siento, lo siento.-reí abrazándolo.
-Antes de darte tu regalo quiero decirle algo a las chicas. ¿Me dejas koalita?-dijo levantándome con facilidad, con las piernas enredadas en su cintura.
-Si no me sueltas, perfecto.
-¿Qué nos quieres decir Harry?-preguntó Noe cogiendo las últimas palomitas del bol.
En ese momento sonó el timbre, en el preciso momento en el que todos estábamos en silencio.
-Ahí está. Ya voy yo.-sonrió llevándonos hacia la puerta.
*Narra Melissa*
Estábamos esperando a que Harry volviese cuando por la puerta asomó la dulce carita de Niall, sonriendo todo sonrojado.
-¿Está aquí mi tortillita?-preguntó sonriendo cuando Noe se tiró en plancha sobre él.
-¡Niall! ¡¿No tenías una firma de CD's hoy?!-exclamó saltando sobre él.
-Nos hemos escapado.
-¡¿Nos?!
-Se lo estáis haciendo pasar mal chicos.
En ese momento entraron Lou, Zayn y Liam en la habitación corriendo, cogiendo cada uno a sus respectivas chicas en brazos.
-Lou...
-Estoy aquí... Estoy aquí... ¡Pero no me llores!
-Lo siento. No lo puedo evitar.-sollocé escondiendo la cara en su pecho.
-Cuando me fui no llorabas.
-¡Lo hice cuando ya estabas en al avión!
-Ala, ya llego y me gritas. Me gustabas más cuando estabas en sock.-rió dándome vueltas en el aire.-Te amo.
-Yo también.¡Pero deja de darme vueltas y bésame!
Me plantó un beso de película, dejándome parcialmente sin aire y con ganas de más.
*Narra Lía*
En cuanto Zayn me cogió en brazos me sentí flotar, como si pesase apenas unos kilos entre sus brazos.
-¡Zayn!-grité besándolo apasionadamente, tirándolo en el sofá con fuerza, apoyando las rodillas para frenarle un poco más en golpe.
-¡Una que reacciona con un poco de vida!
-Yo reaccioné con vida.-dijo Carlota apoyándose en el pecho de Harry, que ya le había dejado varias marcas en el cuello.
-Cinco minutos después.
-Lo importante es hacerlo ¿no? ¡Rosalie!
Todos nos giramos instantáneamente. Nuestra dulce, delicada y cariñosa Rose estaba en brazos de Liam, que la sujetaba como si de una princesa se tratase, jugando con unos de sus bucles mientras ella le besaba, pero de una manera que a todos nos sorprendió.
-Lía, yo también quiero...
-¿Quieres desmayaste por falta de oxígeno? Porqué a Liam poco le falta...
-¡Qué va! El cambio es muy favorable.-rió Liam jugando con Rose como si fuese una muñequita, aupándola.
-Por supuesto.-sonrió ella.
Nos sentamos todos juntos en el espacioso salón, hablando entre nosotros, pero completamente pendientes de los chicos.
-Pero no habéis contestado a la pregunta. ¿Y la firma de CD's?
-Tuvimos que cambiarla de día y hacerla antes del concierto, sino era imposible que llegásemos a tiempo para tu cumpleaños.-sonrió Harry poniendo un dedo sobre la nariz de su novia.
-Nuestra idea era que sólo volviese Harry, pero se vinieron todos.-reí jugando con el pelo de Zayn.
-Os echábamos de menos.
-¡Y Melissa es último mes no vino aún encima!
-Tenía un examen muy importante.-se defendió ella.
-¡Hablando de cosas importantes! ¡No tenemos que ir!-exclamó Harry cogiendo a Carlota y echándosela al hombro.
-Cuidado con las escaleras.-les advertí recordando la graciosa caída de Rose el día de la mudanza.-¡Alguna ya rodó por ellas!
domingo, 7 de julio de 2013
Forty-Two
4 meses después (28 Noviembre)
*Narra Noelia*
Ya hacía casi cuatro meses que los chicos se habían ido, pero para nosotras seguían estando igual de presentes. Cuando nos despedimos de ellos en el aeropuerto fue el peor momento con diferencia.
*Flashback*
Rose lloraba en brazos de Liam, mientras este intentaba consolarla. Melissa se había abrazado a Louis como un mono, diciéndole lo mucho que le echaría de menos. Lía y Zayn hablaban por lo bajo sentados en los asientos de la puerta de embarque. A pesar del moreno Hawaiano de Lía en ese momento estaba blanquísima.
Harry tenía a Carlota sentada entre sus brazos, acunándola como si fuese en bebé. De vez en cuando se daban algún que otro beso, para consternación de las fans.
-Noe, prométeme que vendrás todos los meses a vernos.-susurró mi pequeño, con los ojos llenos de lágrimas.
-Te lo prometo.
Me costaba hablar, y sabía que si lo hacía empezaría a llorar sin remedio, pero lo último que quería era que Niall me recordara de esa manera, así que me esforcé por sonreír.
-Cuatro meses no son nada.
Cuando despegó el avión soltamos todas las lágrimas que habíamos ocultado, abrazándonos con fuerza las unas a las otras.
-A partir de ahora tenemos que mantener la calma.-susurró Lía.
-Si cuatro meses pasan en un suspiro.
-Meli tiene razón, no podemos flaquear ahora.-dijo Carlota.
-Propongo una noche de chicas, con helado y películas mala de risa.-exclamé cogiendo a Rose de la mano.
-¡Genial!
Nos cogimos de la mano y haciendo una pequeña cadena salimos de aeropuerto, dispuestas a disfrutar de nuestro nuevo hogar.
*Fin Flashback*
Faltaban unos días para que volviesen, pero justo hoy era el día del cumpleaños de Carlota, y decidimos hacerle el mejor regalo que pudiese haber pedido.
*Narra Carlota*
Estaba durmiendo plácidamente en la cama de Lía, ya que desde que se fueran los chicos solíamos dormir dos o tres en la misma cama para hacernos compañía, cambiando casi todas las semanas. Al final la habíamos convencido para que se mudase a nuestra nueva casa, mucho más espaciosa y con un alquiler realmente barato.
Abrí lentamente los ojos, dispuesta a levantarme de la cama para hacer el desayuno cuando alguien empezó a saltar por toda la cama.
-¡Felicidades! ¡Felicidades! ¡Felicidades!
-¡Lía! ¡Me vas a matar!
-¡Chicas! ¡El gorrión a salido del nido!-gritó cuando me levanté de allí con mi cara de buenos días.
-¡¿Pero qué dice esta?!
-Que ya eres un añito más vieja, aunque ya te iba siendo hora, eres la más pequeña de las cinco.-sonrió Rose obligándome a sentarme de nuevo en la cama.
-Quiero desayunar.-protesté inflando los mofletes.
-Aquí está el desayuno.-exclamaron Melissa y Noe, trayendo consigo mi preciosa tetera, regalo de Harry con un trozo de mi trata favorita.
-¡Muchísimas gracias!
-De nada, pero antes, tus regalos.
-Pero tengo hambre...
-¡A callar!-gritó Meli.
Después de una serie de disputas sobre quién empezaba Lía saltó sobre todas lanzándome un paquete malamente envuelto que reconocería entre un millón.
-Aunque Lía no lo diga el regalo es de las dos.-exclamó Noe tirándome sobre ella.
-¡Chispas! Adoro esa tienda...-reí abriéndolo.-Aaawww os adoro.
Era siete vinilos, con mis canciones favoritas de Queen, Michael Jackson, los Beatles, Elton John, los Rolling, Wham! y los Ramones.
-Rodrik nos dijo que eran tus favoritos, pero como no tenías la torre para escucharlos, no los comprabas.
-Es verdad... La tenía en Nueva York...
-Para eso viene nuestro regalo.-dijeron Meli y Rose levantándome de un tirón de allí.-Está en el salón.
Bajé corriendo las escaleras, como un niño el día de Navidad, deseando ver sus regalos. En el medio del salón había un paquete enorme, envuelto en papel de flores vintage, típico de Rose, pensé.
Iba a empezar a abrirlo cuando llegaron las chicas.
-¡Espera, espera! Antes tienes que cerrar los ojos.-rió Noelia.
Las miré desconfiada pero asentí. En ese momento olí una colonia muy familiar, fresca y ligera, junto a mi oído.
-Felicidades pequeña.
*Narra Noelia*
Ya hacía casi cuatro meses que los chicos se habían ido, pero para nosotras seguían estando igual de presentes. Cuando nos despedimos de ellos en el aeropuerto fue el peor momento con diferencia.
*Flashback*
Rose lloraba en brazos de Liam, mientras este intentaba consolarla. Melissa se había abrazado a Louis como un mono, diciéndole lo mucho que le echaría de menos. Lía y Zayn hablaban por lo bajo sentados en los asientos de la puerta de embarque. A pesar del moreno Hawaiano de Lía en ese momento estaba blanquísima.
Harry tenía a Carlota sentada entre sus brazos, acunándola como si fuese en bebé. De vez en cuando se daban algún que otro beso, para consternación de las fans.
-Noe, prométeme que vendrás todos los meses a vernos.-susurró mi pequeño, con los ojos llenos de lágrimas.
-Te lo prometo.
Me costaba hablar, y sabía que si lo hacía empezaría a llorar sin remedio, pero lo último que quería era que Niall me recordara de esa manera, así que me esforcé por sonreír.
-Cuatro meses no son nada.
Cuando despegó el avión soltamos todas las lágrimas que habíamos ocultado, abrazándonos con fuerza las unas a las otras.
-A partir de ahora tenemos que mantener la calma.-susurró Lía.
-Si cuatro meses pasan en un suspiro.
-Meli tiene razón, no podemos flaquear ahora.-dijo Carlota.
-Propongo una noche de chicas, con helado y películas mala de risa.-exclamé cogiendo a Rose de la mano.
-¡Genial!
Nos cogimos de la mano y haciendo una pequeña cadena salimos de aeropuerto, dispuestas a disfrutar de nuestro nuevo hogar.
*Fin Flashback*
Faltaban unos días para que volviesen, pero justo hoy era el día del cumpleaños de Carlota, y decidimos hacerle el mejor regalo que pudiese haber pedido.
*Narra Carlota*
Estaba durmiendo plácidamente en la cama de Lía, ya que desde que se fueran los chicos solíamos dormir dos o tres en la misma cama para hacernos compañía, cambiando casi todas las semanas. Al final la habíamos convencido para que se mudase a nuestra nueva casa, mucho más espaciosa y con un alquiler realmente barato.
Abrí lentamente los ojos, dispuesta a levantarme de la cama para hacer el desayuno cuando alguien empezó a saltar por toda la cama.
-¡Felicidades! ¡Felicidades! ¡Felicidades!
-¡Lía! ¡Me vas a matar!
-¡Chicas! ¡El gorrión a salido del nido!-gritó cuando me levanté de allí con mi cara de buenos días.
-¡¿Pero qué dice esta?!
-Que ya eres un añito más vieja, aunque ya te iba siendo hora, eres la más pequeña de las cinco.-sonrió Rose obligándome a sentarme de nuevo en la cama.
-Quiero desayunar.-protesté inflando los mofletes.
-Aquí está el desayuno.-exclamaron Melissa y Noe, trayendo consigo mi preciosa tetera, regalo de Harry con un trozo de mi trata favorita.
-¡Muchísimas gracias!
-De nada, pero antes, tus regalos.
-Pero tengo hambre...
-¡A callar!-gritó Meli.
Después de una serie de disputas sobre quién empezaba Lía saltó sobre todas lanzándome un paquete malamente envuelto que reconocería entre un millón.
-Aunque Lía no lo diga el regalo es de las dos.-exclamó Noe tirándome sobre ella.
-¡Chispas! Adoro esa tienda...-reí abriéndolo.-Aaawww os adoro.
Era siete vinilos, con mis canciones favoritas de Queen, Michael Jackson, los Beatles, Elton John, los Rolling, Wham! y los Ramones.
-Rodrik nos dijo que eran tus favoritos, pero como no tenías la torre para escucharlos, no los comprabas.
-Es verdad... La tenía en Nueva York...
-Para eso viene nuestro regalo.-dijeron Meli y Rose levantándome de un tirón de allí.-Está en el salón.
Bajé corriendo las escaleras, como un niño el día de Navidad, deseando ver sus regalos. En el medio del salón había un paquete enorme, envuelto en papel de flores vintage, típico de Rose, pensé.
Iba a empezar a abrirlo cuando llegaron las chicas.
-¡Espera, espera! Antes tienes que cerrar los ojos.-rió Noelia.
Las miré desconfiada pero asentí. En ese momento olí una colonia muy familiar, fresca y ligera, junto a mi oído.
-Felicidades pequeña.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

