*Narra Melissa*
Definitivamente, esto iba de mal en peor. Estaba a punto de pisar la madera del muelle cuando unas manos me taparon los ojos.
-Louis, si esto es una de tus estúpidas bromas no tiene la más mínima gracia.
-Tranquilízate por favor.-sentí un escalofrío al notar su respiración en mi oreja.
-De acuerdo.-dije no muy convencida.
Avancé a tientas sobre el muelle y me senté sobre una silla de hierro. Cuando Lou retiró las manos de mis ojos me quedé alucinada. Estábamos en un cenador con vistas al mar. Sobre la mesa había varios platos y copas en tonos rojos.
-Lou... ¿Todo esto es por mi?
-Sí, quiero... Disculparme por todo lo que dije y... como lo dije.
-No tienes por qué, si es lo que piensas...
-No, no lo es. ¿Vino?
Asentí con la cabeza y le acerqué mi copa. Ambos bebimos en silencio.
-Melissa, yo le dije eso a las fans porque tenía miedo. Mucho miedo.
Mi mente se colapsó y noté como me ponía roja de ira.
-¡¿Miedo?!-exclamé.-Tu tenías miedo, pero ¿sabes como me hiciste sentir?
-Lo sé, lo sé, pero yo...
-Mira, estoy harta.-grité. Estaba a punto de irme cuando Lou me agarró de las muñecas y me obligó a mirarle fijamente.
-Y yo estoy harto de que no me escuches. ¡Tenía miedo de que te hiciesen daño! No quiero que te hagan daño. Te has convertido en una persona muy importante en mi vida y no quiero perderte... No por ellos... ¿No entiendes que te necesito...?-dijo. Sus ojos estaban acuosos y temblaba. No, era yo la que estaba temblando y con la mirada borrosa por las lágrimas.
-Louis...-susurré antes de rodear su cuello con mis brazos.-Te quiero... No llores.
-¿Me quieres? ¿Después de todo?
-Sí. No puedo dejar de quererte.
-Yo tampoco. Es una excusa muy pobre para todo lo que te hago pasar, pero es la verdad.
-Oh, cállate y bésame.
-Tus deseos son órdenes para mi.-susurró antes de fundirnos en un cálido beso.
*Narra Harry*
Carlota y yo nos escondimos tras unas barquitas para intervenir si veíamos rodar la cabeza de Lou. De repente los vimos besándose apasionadamente. Estaban completamente absortos el uno con el otro.
-Parece que todo va bien, mejor vámonos.-susurró Carlota.
-Empieza a hacer un poco de frío, ¿crees que les irá bien?
-Se están dando calor mutuamente.-dijo riendo quedamente.-Tu Boo Bear ha volado del nido, asúmelo.
-Pero en su lugar ha llegado una chica preciosa, mi pequeña.
-¿Volvemos a casa? Necesitan intimidad y yo tengo frío.-dijo haciendo pucheritos. Me abrazó fuertemente y acarició mis rizos.-Así estaremos solos un rato.
-Realmente sabes como convencerme.
-En realidad vamos a sacar a los otros de la caseta de la piscina.
-Cariño, arruinas el romanticismo de mala manera.
-Pero me amas.-rió antes de besarme y acostarme sobre la arena.-Y creo que podrán esperar un rato más.
-No tienen otra opción, porque no pienso dejarte ir.

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