*Narra Harry*
-Tal vez si no lo fueses todo sería más fácil.-grité.
En cuanto esa frase salió de mi boca e arrepentí de ello. Los ojos de Carlota se llenaron de lágrimas y salió corriendo
-¡¿Piensas dejarla irse así?!-gritó Melissa que acababa de llegar con Louis.
-Eres un puñetero idiota-dijo Noe.-Vamos a buscarla.
-No, déjadme a mi.-supliqué.
-Dejadle ir chicas, pero como le hagas más daño te corto los huevos Styles.-dijo Lía en un susurro.
Salí corriendo a toda prisa hacia la casa. Atravesé el hall y las escaleras a tientas. No siquiera me molesté en encender las luces. Corrí hasta mi habitación como un loco y abrí la puerta. Mi pequeña estaba tumbada boca abajo sollozando sobre uno de los almohadones . Me acerque y me tumbé encima de ella mientras acariciaba su pelo.
-Vete. No quiero volver a verte.-sollozó con fuerza.
-Déjame explicarme.-suplique en su oído.
-Te odio y odio el maldito momento en que dije que te amaba.-gritó.
-Pequeña...
-Ni se te ocurra volver a llamarme así, y menos ahora que no somos nada. Así todo es más fácil.
-No lo decía en serio...
-Pero yo si que lo hago.-repuso ella.
Sus palabras me golpearon con fuerza y atravesaron mi corazón como sí de puñales se tratasen. Acomodé mi cabeza en su hombro y empece a llorar yo también. Al rato intentó incorporarse y me miró fijamente. Tenía los ojos rojos e hinchados.
-¿Y tu por que lloras?-dijo con voz de niña pequeña.
-He perdido una de las cosas más importantes de mi vida. Creo que es un buen motivo.
-¿Una de ellas?
-Por no decir la más importante, a ti.
-Yo también he perdido hoy a alguien muy importante para mi.
-Lo siento mi vida, lo siento tanto.-sollocé.-Si no fuese tan celoso...
-¿Qué tienen que ver los celos en esto?
-El tío que jugaba con Veroniq no paraba de mirarte, y no precisamente a los ojos. Como no decías nada pensé que te gustaba e intenté ponerte celosa con ella aceptando su invitación. Las cosas se torcieron cuando me besó borracha y tu casi la dejas calva.
-Vaya, lo siento.-susurró.-Pensé que te habías cansado de mi.
-Eso nunca.-exclamé.La cogí de la cintura y le di la vuelta.-Yo solo te quiero a ti. Es la primera vez que lloro por una chica de esta manera. ¿Me perdonas?
Como respuesta me agarró por la nuca y me besó apasionadamente. Cuando nos separamos tenía los labios rojos. Sus piernas rodearon mi cintura y sentí como de estremecía cuando acaricié su cuello con mis labios.
-¿Eso es un sí?
-Es un te quiero.
-Quiero que me lo digas todos los días.
-Harry, quiero hacerlo.
Esta vez fui yo el que se estremeció solo de imaginármelo.
-Cariño, no es que no quiera, pero nos pueden oír el resto cuando vengan.
-¿Al menos podemos dormir abrazados como antes?
-Claro.
Se levantó con suavidad y se fue a poner el pijama. Cuando volvió la envolví en la sábana y la pegué a mi. Enroscó sus brazos alrededor de mi cuello y apoyo la cabeza en m pecho. Estaba a punto de dormirme cuando sentí sus labios sobre los míos. Jugueteamos con nuestras lenguas un rato y nos separamos entre jadeos.
-¿Y eso?
-Me olvidé de decirte algo antes.
-Dime.
-Soy completamente tuya y de tus rizos.
Mi pecho se llenó con una alegría incontrolable. Empece a besarla con desesperación. Al poco tiempo la ropa había desaparecido.
-¿Estas segura?
-Completamente
-Entonces ya no hay vuelta atrás.
Cuando acabamos las mantas, sábanas y almohadas estaban tiradas por los suelos. Carlota estaba tumbada encima de mi pecho.
-¿Qué te a parecido?
-No entiendo como no lo he hecho antes.-suspiró.
-Podemos repetir.-sugerí.
-Me parece una idea fantástica.
Cuando realmente acabamos eran las cinco de la mañana. Estábamos tan agotados que ni nos molestamos en recolocar la ropa de cama.
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