*Narra Harry*
Me desperté con Carlota abrazada a mi. La arrope con unas sábanas limpias y baje a prepararle el desayuno. Cuando entré en la cocina me encontré a Liam acunando a Rose en sus brazos y a Melissa tomando café con Louis.
-Buenos días.-dije mientras sonreía.
-Lo serán para ti.-respondió Meli
-¿No lo son para vosotros?
-Lo serían sí nos hubieseis dejado dormir.-se quejó Liam
-Estábamos reconciliandonos.-dije divertido.
-Pues ya os habréis quedado a gusto. Menudos gritos Harrold.-río Louis.
-¿Tanto gritamos?
-Más bien eran gemidos y ruiditos varios.-contesto Rose.
Siguieron quejándose mientras preparaba el desayuno, pero me daba igual. Cuando llegue a la habitación Carlota seguía durmiendo, así que me acerque a ella y le bese el cuello. Empezó a gemir y a retorcerse mientras reía.
-Buenos días pequeña. ¿Cómo te encuentras?
-Un poco dolorida, por lo demás muy bien.
-Normal. Te he traído el desayuno. Zumo de naranja, tostadas con mantequilla y mermelada de fresa y café con leche.
-Oh, gracias Harry, no hacia falta que te molestases en hacer todo esto.
-Por ti haría esto y más.-susurre.
Desayunamos entre besos y caricias. Al acabar baje todo a la cocina y lo metí en el lavavajillas. Cuando entré de nuevo en la habitación Carlota estaba preparando un baño con geles y pétalos de lavanda y violetas. Levaba mi puesta mi camiseta.
-Voy a darme un baño, pero la bañera es demasiado grande para mi. ¿Quieres hacerme compañía?-dijo mientras se acercaba a mi y se la quitaba.-Necesito relajarme.
-Por supuesto-respondí. Cuando me metí el nivel del agua aumento. Estaba bastante caliente y olía a ella. La acerque a mi y rodeo mi cintura con sus piernas. -¿Soy yo o desde ayer me deseas más ?
-Te deseo igual que antes, sólo que ahora puedo demostrárselo de una manera diferente.-musitó antes de besarme.
-Y no me quejo.
Cogí la esponja y la enjabone con delicadeza. Ella hizo lo mismo conmigo y cuando acabamos salimos juntos del baño arropados en albornoces. La cogí por la cintura y aspire su colonia a violetas que tanto me encantaba.
-Me haces cosquillas.-dijo risueña.
-¿Quieres que te haga algo más?-pregunte con picardía.
Ella se giró y me abrazo con ternura. La levanté con facilidad y la tumbé de nuevo en la cama.
-Creo que sí que quiero que me hagas algo más.
Nos fundimos en un cálido beso y no salimos de la habitación en lo que quedaba de día.

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