jueves, 3 de enero de 2013

Seven

Seguimos hablando y bebiendo con los chicos hasta las cuatro de la mañana. A esa hora ya estaban todos medio borrachos menos Liam y yo. Decidimos irnos a casa cuando Harry, Noe y Louis empezaron a subirse a las mesas y a gritar: "Mi nombre es Zanahoriaman y voy a librar al mundo de las hamburguesas" o "Louis, ¿por que agitas los brazos?" / "Estoy espantando unicornios" / "Pero si no hay" / "Eso es que funciona tonto"
Nos pusimos serios de verdad cuando Louis empezó a gritar:
-Esa chica me ha metido mano
-Louis, es una planta.
-¡Una planta me ha metido mano!
Tardamos media hora en sacarlos a todos de allí. Cada vez que se nos despistábamos se nos escapaba uno. Tras varios intentos los metimos en los coches.
-Coge el coche de Harry y llévatelo con Melissa, Noe y Lía. Yo me encargo de los otros.
Después de apuntarme la dirección en el GPS tardamos apenas veinte minutos a llegar a su enorme casa.
-¿Que hacemos?¿Les damos una ducha de agua fría?
-Dejemos que se tranquilicen un ratito en el sofá.
Al rato se durmieron todos en las posturas más extrañas posibles.
-Mejor los dejamos aquí.
-Me parece bien, además me estoy muriendo de sueño.
-Puedes dormir el la habitación de Harry si quieres.
-Pero no tengo pijama.
-Bah, usa una de sus camisetas, si es que das encontrado algo.
-Vale, gracias Liam.
-No te preocupes. Si no encuentras nada avísame.
-Vale, hasta mañana.
Llegé a la habitación de Harry y estaba tan desordenada como Liam había dicho. Cogí una de sus camisetas, abrí la cama y enseguida me quedé dormida pensando en él.
A la mañana siguiente me despertó un ruído, el de la puerta de la habitación abriéndose, unos pasitos y...
-¡Buenos días!-chilló Harry mientras saltaba en su cama.
-¿Podrías dejar de hacer eso? Cualquiera diría que ayer cogiste una buena borrachera, "Zanahoriaman"
-Normalmente, si duermo bien me despierto como nuevo.
-Abajo durmiendo. Por cierto, ¿que haces tu aquí?
-Me dijo Liam que durmiese aquí.
-Y fuisteis tan malvados de no meternos en nuestras camas.
-Así es.
-¿Puedo quedarme un ratito aquí contigo? El sofá era un poco incómodo.
-Claro, es tu habitación.
-Es verdad, pero quiero que te quedes.-dijo mientras se metía bajo las sábanas.-Por si me pongo malito.









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