viernes, 11 de enero de 2013

Sixteen

*Narra Melissa*
Llegamos a la casa de Louis muy pronto. Empezamos a jugar a la Wii. Iba ganando en el Mario Kart cuando me pegó un empujón y caí de culo en el sofá. Obviamente mi pobre Yoshi calló por el Barranco Champiñón.
-¡Eso no vale!¡Eres un tramposo!
-Ui, no es culpa mía si no tienes equilibrio.
-Me empujaste a traición.
-Vale, no te indignes. ¿Que te parece si jugamos a otra cosa?
-¿Tienes Twiste?
-Sí, pero no sabía que te gustase el contorsionismo.
Jugamos un buen rato, aunque era complicado darle a la ruleta y evitar que Lou hiciese trampas. Estaba a punto de caerse y me volvió a empujar, pero esta vez calló sobre mí. Ambos nos pusimos rojísimo.
-Lou...
-¿Si?
-Me estás aplastando.
-Lo siento.-dijo mientras se incorporaba.-¿Que te parece si cenamos ya?
-Vale, ¿que preparamos?
-Mejor llamamos al restaurante chino.
-Genial.-dije sonriente.
Preparamos la mesa. Estaba todo buenísimo. Después de dos horas haciendo el tonto mientas cenábamos decidimos recoger. Louis no paraba de hacer el tonto y en una de estas se le calló un plato al suelo. Rompió en mil pedazos.
-No te preocupes, ya lo recojo yo.-gritó desde la cocina.
Tarde, yo ya había empezado a recoger los cachitos de porcelana. Sin querer se me resbaló y me corté la palma de la mano. Era completamente superficial, pero aún así manaba un montón de sangre.
Me empezaron a temblar las piernas y caí de rodillas en el suelo.
-¡Melissa! ¿Está bien?-gritó Louis. Se arrodilló a mi lado y me ayudó a incorporarme.
-Sí, no es más que un corte.-susurré. Mis ojos comenzaron a llenarse de lágrimas.
-¿Entonces por qué lloras?
-No estoy llorando.-sollocé. 
Sin decir palabra me cogió en brazos y me llevó al baño principal. Sacó el maletín de primeros auxilios y aplicó alcohol y betadine en la herida.
-¿Escuece?
-Muchísimo.
-Eso te pasa por no hacerme caso.-cogió mi mano por la muñeca y le sopló con delicadeza.
-Ya no escuece tanto.
-Me alegro.-susurró. Se sentó en el borde de la bañera y me atrajo hacia él. Rodeó mi cintura con sus brazos y apoyó la cabeza en mi pecho. Empecé a ponerme colorada de nuevo y decidí acariciarle para intentar calmarme.
-Melissa.
-¿Qué?
-No quiero que te vuelvas a hacer daño. Nunca más.
-La verdad es que yo tampoco.-contesté.
-Ya, pero yo lo digo porque te quiero. No quiero que te pase nada.
-¿Me quieres?
-Muchísimo.-dijo a la vez que levantaba la cabeza y me besaba.
-No más que yo.-dije devolviéndoselo. 




No hay comentarios:

Publicar un comentario